rito
En el funeral éramos tantos los agnósticos como los piadosos allí presentes. El hijo del afamado artesano había muerto antes de tiempo y la ciudad reunía solemne a los amigos que lloraban al joven fallecido, y a los colegas, camaradas y vecinos de aquel comunista al estilo de Oviedo que lo seguía siendo iniciado el nuevo siglo, más liberal que doctrinario, más socialcristiano que marxista. El conocido padre del difunto había tenido sus problemas con la autocracia establecida por ser un comunista; todo lo cual no le impedía formar parte de los personajes locales de prestigio que habían sumado fuerzas para que la ciudad modernizara sus modales, antes y después del cambio a un régimen de libertades cívicas. Los burgueses biempensantes encargaban sin problema sus pedidos al honrado establecimiento del popular vecino. Las asociaciones ciudadanas lo tenían a gala entre sus directivos, y hasta los periódicos locales publicitaban de cuando en cuando sus afanes. Si el dolor no doliera hasta ceg...











