Todos los nombres
Hace un tiempo, cuando despedíamos a unas compañeras de trabajo que se encaminaban a otro empleo, la instantánea del brindis entre los camaradas que nos emocionábamos dejaba una huella: el esfuerzo común y los conocimientos compartidos, construidos a lo largo de muchos días brillantes, claroscuros o anodinos. Para ser capaz de retener esa experiencia y aprovecharla en cada circunstancia, creo que hay que estar atento al camino, saber de la existencia de esos momentos en los que se aprende porque hay alguien que nos ayuda a conocer. El día a día en sociedad lo realizamos con otros, personas que aparecen, actúan, trabajan y, siempre, de un modo u otro, intervienen en nuestro espacio y nuestra vida. Más allá de la relación funcional que materializa el contacto, cada persona recude en su expresión sentimientos, sensaciones, actitudes y saber; en el vuelo vital que cada uno desarrolla están encerradas oportunidades de aprender otro conocimiento de nuestra realidad. Si sabemos escuch...









